Los chicos piden que los maestros “no tengan vergüenza” para hablar de sexo

El relevamiento se enfocó en 20 escuelas, 10 primarias y 10 secundarias, de centros urbanos y de la periferia, en donde la enseñanza de educación sexual bajo los parámetros de una perspectiva de género tuvo buenos resultados.

Alumnos de secundario y primario de escuelas públicas pidieron que sus docentes “no tengan vergüenza” de hablar sobre educación sexual en las aulas ya que al hacerlo “se sienten cuidados y protegidos”, de acuerdo a un estudio territorial que efectuó Unicef en establecimientos de cinco provincias.

El relevamiento se enfocó en 20 escuelas, 10 primarias y 10 secundarias, de centros urbanos y de la periferia, en donde la enseñanza de educación sexual bajo los parámetros de una perspectiva de género tuvo buenos resultados.

“Salimos a buscar en el interior del país qué escuelas tenían buenas prácticas pedagógicas de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y cuales elementos estaban funcionando bien, para que sirvan como modelo a replicar en otros establecimientos”, dijo a Télam Cora Steimberg, encargada del área de educación de Unicef.

El estudio da cuenta que tanto los chicos del primario como los del secundario “se sentían cuidados y protegidos” por la escuela al poder hablar estos temas y pedían que los maestros “no sientan miedo ni vergüenza” de tratarlos en las aulas.

“Hablar de una educación sexual tal cual como lo propone la ESI, desde una perspectiva de género, hablar de los vínculos, del rol del hombre y de la mujer, de como cuidarse, de reconocer un maltrato en un noviazgo, es algo que los chicos valoran muchísimo y alientan a sus docentes a conversar esos temas”, destacó Steimberg.

Para ello, Unicef realizó encuestas a alumnos, docentes, directores y supervisores de esas 20 escuelas donde la ESI funciona bien, con el propósito de “convertirlas en modelo y establecer una suerte de guía o protocolo para copiar en otras escuelas”.

“En los chicos de la primaria se percibe confianza y cuidado por parte de los docentes. La idea de protección es muy importante porque hay muchos familias en las que estos temas no se charlan”, dijo Steimberg.

También celebran “que se habilitó la circulación de la palabra; es decir si la seño lo dice nosotros podemos hablar” y en este punto los maestros “organizan el ‘teléfono descompuesto’ ya que hay muchos casos en que los chicos no saben qué es lo que está bien o mal en el caso de un grito o de un maltrato en un noviazgo”.

Los alumnos reconocen que en las clases de ESI “les enseñan el cuidado de su propio cuerpo, lo que pasa con las mujeres y los varones, cual es el rol de cada género, mientras que luego esta información la llevan en el seno familiar para hablar de eso”, agregó.

En los adolescentes relevados “hay una mirada más de agradecimiento ya que en sus familias les dicen que se cuiden pero no les comunican como hacerlo, algo que la escuela suple con la ESI”.

También destacan que prefieren hablar en forma participativa sobre grooming en lugar de leer sobre el tema en un artículo” a la vez que al igual que los alumnos de primaria les piden a los docentes que “superen el miedo de decir estas cosas”.

Pero para que los docentes puedan organizar clases o talleres de acuerdo a los parámetros de la ESI, el estudio de Unicef, realizado con el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación, indagó sobre los motivos por los que no hablan de estos temas.

“Lo primero que surgió es que en las escuelas donde la ESI funciona bien, los maestros fueron capacitados, ya sea en forma presencial o virtual, en el abordaje de los temas de educación sexual desde una perspectiva de género”, detalló Steimberg.

Además, la ESI formaba parte “del proyecto institucional de la escuela”, en la que los directores “ejercían una suerte de liderazgo, control y monitoreo para que las clases de educación sexual no sean una jornada que se da una vez al año”.

“Los docentes relevados nos dijeron que tener las herramientas y el apoyo institucional, les permitió superar sus propios miedos sobre como abordar estos temas, sacarse los prejuicios y entender más integralmente como funcionan estas clases”, aseguró la directiva de Unicef.

“Es muy importante la mirada atenta de la escuela a la comunidad donde esta inserta, ya que en un establecimiento se habían iniciado las clases de ESI con chicos de 15 años creyendo que a esa edad iniciaban su vida sexual. Pero a través de una encuesta, se dieron cuentas que el comienzo era a los 12 o 13 años y tuvieron que cambiar su modelo pedagógico”.

La ESI fue sancionada en el año 2006 y se establecieron los lineamientos curriculares en el año 2008, en el que se especificó que la educación sexual debe tener una mirada amplia de derechos en la que debe trabajar por una equidad de género, ejercerlos de maneras amplia respetando los gustos y la autonomía, respetar la diversidad y valorar la afectividad para construir vínculos saludables.

Con información de Télam.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *